Mermelada de fresas con naranja y chía
Una mermelada de fresas casera, natural y fácil, con un toque de naranja y semillas de chía. Perfecta para tostadas, yogures o desayunos saludables.
La primavera es temporada de fresones y fresas, y no hay mejor momento para aprovecharlas en recetas sencillas, caseras y llenas de sabor. Cuando están en su punto, dulces y aromáticas, preparar mermelada en casa es casi obligado. Además, es una forma perfecta de alargar su vida y disfrutarlas durante más tiempo.
En esta versión, combinamos las fresas con naranja, que aporta frescura y un toque cítrico delicioso, y semillas de chía, que ayudan a espesar de forma natural sin necesidad de cocciones largas. El resultado es una mermelada ligera, con textura y con un punto diferente de sabor.
Ingredientes:
500 g fresas
Zumo y piel de 1 naranja
120–150 g azúcar
1–2 cucharadas de semillas de chía
Cómo hacer mermelada de fresas con naranja y chía
Lava las fresas, retira el tallo y trocéalas.
Colócalas en un recipiente junto con el azúcar y mezcla bien. Deja reposar unos minutos para que empiecen a soltar su jugo.
Añade el zumo y la piel de naranja y lleva la mezcla al fuego.
Cocina a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que la fruta esté blanda.
Incorpora las semillas de chía y mezcla bien para que se integren.
Cocina unos minutos más hasta que la mermelada empiece a espesar.
Si prefieres una textura más fina, puedes triturarla ligeramente. También puedes dejarla con trozos para una textura más rústica.
Rellena los botes con la mermelada caliente, ciérralos y colócalos boca abajo hasta que se enfríen.
Si quieres conservarla durante más tiempo, puedes hacer el proceso de baño maría.
Consejos:
Ten en cuenta que las semillas de chía siguen espesando al enfriar, así que no dejes la mermelada demasiado densa mientras está caliente.
Puedes ajustar la cantidad de azúcar según el dulzor de las fresas.
Guárdala en la nevera una vez abierta y consúmela en pocos días.

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