Hay platos que nunca pasan de moda, y las albóndigas con sepia son uno de ellos. Un mar y montaña de toda la vida, con un buen sofrito cocinado a fuego lento, su picada de frutos secos y un toque muy sutil de chocolate negro que termina de redondear la salsa.
Es una receta de las que necesitan su tiempo, sin prisas, para que todos los sabores se vayan integrando. Si te gustan estas combinaciones de mar y montaña, también puedes probar mi conejo con langostinos, otro plato tradicional que merece la pena recuperar.
Para preparar esta receta he utilizado el aceite de oliva virgen extra Koroneiki de Trujal de Tudela, tanto para dorar las albóndigas como para cocinar la sepia y preparar el sofrito. Un buen aceite es fundamental en este tipo de elaboraciones, donde cada ingrediente aporta su sabor.
Ingredientes:
Para las albóndigas:
- 250 g de carne de cerdo picada
- 250 g de carne de ternera picada
- 1 huevo
- 1 diente de ajo
- Perejil fresco
- 1 cucharada de pan rallado o miga de pan
- Sal y pimienta negra
- Harina para rebozar ligeramente las albóndigas
Para el guiso:
- Varias sepias pequeñas o una sepia grande
- Aceite de oliva virgen extra Koroneiki de Trujal de Tudela
- 2 cebollas grandes
- 2 dientes de ajo
- 2 tomates maduros triturados
- 400 ml de caldo suave o agua, aproximadamente
Para la picada:
- Almendras tostadas
- Avellanas tostadas
- 1 carquiñol o una galleta
- 1 diente de ajo
- Unas hojas de perejil fresco
- 2 o 3 cucharadas del caldo del guiso
- Un pellizco de chocolate negro
Cómo preparar las albóndigas con sepia:
- Preparamos las albóndigas. Mezclamos las dos carnes picadas con el huevo, el ajo y el perejil bien picados, el pan rallado, la sal y la pimienta negra.
- Formamos las albóndigas con las manos y las pasamos ligeramente por harina, retirando el exceso.
- Calentamos un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra en una cazuela y doramos las albóndigas por todos los lados. No es necesario que se cocinen completamente, porque después terminarán de hacerse en la salsa. Las retiramos y reservamos.
- Preparamos la sepia. La limpiamos y cortamos en dados regulares. La salteamos en la cazuela con un poco de aceite de oliva y dejamos que se cocine a fuego medio durante unos 10 minutos. Retiramos y reservamos.
- Hacemos el sofrito. En la misma cazuela, aprovechando los jugos que han dejado las albóndigas y la sepia, añadimos la cebolla y los dientes de ajo bien picados. Cocinamos a fuego lento hasta que la cebolla esté bien pochada.
- Incorporamos los tomates maduros triturados y continuamos cocinando a fuego suave, removiendo de vez en cuando, hasta conseguir un sofrito bien concentrado, oscuro y brillante. Si vemos que se seca demasiado, podemos añadir un poquito de caldo.
- Preparamos el guiso. Devolvemos las albóndigas y la sepia a la cazuela. Añadimos el caldo caliente, aproximadamente 400 ml, ajustando la cantidad para que los ingredientes queden cubiertos. Dejamos cocinar a fuego suave durante unos 10-15 minutos.
- Preparamos la picada. En un mortero machacamos las almendras, las avellanas, el carquiñol o la galleta, el ajo y el perejil hasta conseguir una pasta. Añadimos dos o tres cucharadas del caldo del guiso para diluirla ligeramente.
- Incorporamos la picada a la cazuela y removemos suavemente para repartirla bien, procurando no romper las albóndigas. Dejamos cocinar durante unos 5 minutos más, hasta que la salsa quede bien ligada.
- El toque final de chocolate. Rallamos un pellizco muy pequeño de chocolate negro, lo añadimos a la cazuela y removemos suavemente hasta que se funda por completo. No buscamos que la salsa tenga sabor a chocolate, sino que aporte profundidad y redondee el conjunto.
- Apagamos el fuego y dejamos reposar el guiso unos minutos antes de servir. Y, como ocurre con muchos platos de cocina tradicional, al día siguiente estas albóndigas con sepia están todavía más buenas.
Consejos:
- El sofrito es la base de la receta. Cocínalo sin prisas, a fuego lento, hasta conseguir una textura concentrada y un color intenso.
- La picada de almendras, avellanas y carquiñol ayuda a espesar la salsa y aporta ese sabor tan característico de los guisos tradicionales catalanes.
- Utiliza solamente un pellizco de chocolate negro. La idea es dar profundidad a la salsa sin que se note demasiado su sabor.
- Si te apetece variar la receta, puedes añadir unos guisantes durante la cocción o incorporar un chorrito de vino blanco al sofrito. Ambos ingredientes son opcionales; yo he preparado esta versión sin ellos.
- Puedes preparar el guiso con antelación. Después del reposo, los sabores se integran todavía mejor.

