Para estos dias calor te traigo un postre que es puro capricho de verano: un helado de chocolate casero cremosísimo, y lo mejor de todo, sin necesidad de heladera. Con la primera cucharada ya se nota lo sedoso que queda el chocolate, y ese contraste con las cerezas frías y el toque de aceite de oliva virgen extra lo convierte en un helado diferente a todo lo que hayáis probado antes.
Preparar un helado casero fácil en casa es más sencillo de lo que parece, y no hace falta ningún aparato especial: con un bol, unas varillas y el congelador es suficiente. Es en estos meses de calor cuando más apetece un postre frío de este tipo, y tener una receta de helado de chocolate propia, sin conservantes ni azúcares añadidos de más, es todo un acierto para el verano. La clave para que un helado de chocolate casero quede realmente cremoso está en la mezcla de nata para montar y leche condensada, que evita esos cristales de hielo tan típicos de los helados caseros sin máquina.
Además, esta receta admite muchas variantes según el chocolate que tengáis en casa o el que más os guste: chocolate negro, chocolate con leche o incluso chocolate blanco, todos funcionan de maravilla. También podéis añadir trocitos de chocolate, unas avellanas tostadas, o acompañarlo con la fruta de temporada que más os apetezca. Lo he preparado con cerezas frescas y unas gotas de aceite de oliva virgen extra Arbequina, y el resultado es un postre de chocolate para verano realmente especial.
Ingredientes:
200 g de chocolate negro
400 ml de nata para montar
200 g de leche condensada
40 ml de aceite de oliva virgen extra (Arbequina)
Una pizca de sal
Para servir:
Cerezas frescas
Hojas de menta fresca
Unas gotas de aceite de oliva virgen extra Arbequina
Sal en escamas
Cómo preparar el helado de chocolate casero:
Funde el chocolate poco a poco y deja que temple ligeramente.
Añade el aceite de oliva virgen extra y la pizca de sal, y mezcla bien hasta conseguir una textura brillante y cremosa.
Monta ligeramente la nata, sin que quede muy firme.
Incorpora la nata al chocolate poco a poco, con movimientos suaves.
Añade la leche condensada y mezcla con delicadeza hasta integrar todo.
Vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador.
Congela unas 5-6 horas, removiendo un par de veces durante el proceso para que quede más cremoso.
Sirve el helado en copas con cerezas frescas, unas hojas de menta, unas gotas de aceite de oliva virgen extra y sal en escamas por encima.
Añade el aceite de oliva virgen extra y la pizca de sal, y mezcla bien hasta conseguir una textura brillante y cremosa.
Monta ligeramente la nata, sin que quede muy firme.
Incorpora la nata al chocolate poco a poco, con movimientos suaves.
Añade la leche condensada y mezcla con delicadeza hasta integrar todo.
Vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador.
Congela unas 5-6 horas, removiendo un par de veces durante el proceso para que quede más cremoso.
Sirve el helado en copas con cerezas frescas, unas hojas de menta, unas gotas de aceite de oliva virgen extra y sal en escamas por encima.
Consejos para conseguir un helado más cremoso:
Deja templar el chocolate antes de mezclarlo con la nata, para que no se corte ni la desmonte.
No te saltes la leche condensada: es clave para evitar los cristales de hielo y conseguir esa textura cremosa tan característica de los helados caseros.
Remover la mezcla un par de veces durante la congelación es el truco definitivo para lograr un helado casero sin heladera bien cremoso, casi como el de heladería.
Guarda el helado en un recipiente hermético en el congelador y saco unos minutos antes de servir, para que esté en su punto justo de cremosidad.
