Los escabeches caseros son una de esas recetas tradicionales que nunca pasan de moda. Además de ser prácticos y fáciles de preparar, tienen algo especial: con el paso de las horas el sabor mejora todavía más. Este pollo en escabeche con cítricos es perfecto para cocinar con antelación y tener listo en la nevera durante varios días. No es la primera vez que lo comparto, hoy vamos con un toque diferente.
La combinación de naranja, limón y especias aporta un toque fresco y aromático que transforma el escabeche clásico en una versión más ligera y llena de matices. El resultado es un pollo jugoso, lleno de sabor y muy versátil.
Lo mejor de esta receta es que puedes servirla de muchas formas: en ensalada, acompañada de arroz, pasta, verduras o incluso dentro de un bocadillo. Una receta sencilla, de las que siempre apetece repetir.
2 pechugas de pollo
1 puerro grande
1 cebolla tierna
4 dientes de ajo
1 naranja
2-3hojas de laurel
Pimienta negra en grano
3-4 clavos de olor
200 ml de aceite de oliva virgen extra
100 ml de vinagre blanco
100 ml de vino blanco
Sal
Empieza limpiando bien las pechugas de pollo y retirando cualquier resto de grasa.
Pela la naranja intentando evitar la parte blanca y corta la piel en tiras finas tipo juliana.
Este pollo en escabeche queda todavía mejor de un día para otro. Si puedes prepararlo con antelación, el sabor será mucho más intenso y equilibrado.
Puedes ajustar la cantidad de vinagre según te guste el escabeche más suave o más potente.
La combinación de naranja, limón y especias aporta un toque fresco y aromático que transforma el escabeche clásico en una versión más ligera y llena de matices. El resultado es un pollo jugoso, lleno de sabor y muy versátil.
Lo mejor de esta receta es que puedes servirla de muchas formas: en ensalada, acompañada de arroz, pasta, verduras o incluso dentro de un bocadillo. Una receta sencilla, de las que siempre apetece repetir.
Ingredientes:
2 pechugas de pollo
1 puerro grande
1 cebolla tierna
4 dientes de ajo
1 naranja
2-3hojas de laurel
Pimienta negra en grano
3-4 clavos de olor
200 ml de aceite de oliva virgen extra
100 ml de vinagre blanco
100 ml de vino blanco
Sal
Paso a paso:
Empieza limpiando bien las pechugas de pollo y retirando cualquier resto de grasa.
Pela la naranja intentando evitar la parte blanca y corta la piel en tiras finas tipo juliana.
Haz lo mismo con la piel del limón.
Limpia el puerro y córtalo en rodajas. Pela la cebolla y los ajos y córtalos también.
Limpia el puerro y córtalo en rodajas. Pela la cebolla y los ajos y córtalos también.
Coloca todas las verduras en una cazuela amplia junto con las hojas de laurel, la pimienta en grano y los clavos.
Añade las pechugas encima de las verduras y vierte el vino blanco, el vinagre y el aceite de oliva hasta cubrir bien el pollo.
Lleva la cazuela a fuego medio y, cuando empiece a hervir suavemente, cocina durante unos 30 minutos.
Retira del fuego y deja enfriar completamente.
Pasa todo a un recipiente con tapa y guarda en la nevera unas 48 horas antes de consumir para que el escabeche se asiente y los sabores se integren bien.
A la hora de servir, puedes presentar las pechugas enteras o cortadas en tiras.
Añade las pechugas encima de las verduras y vierte el vino blanco, el vinagre y el aceite de oliva hasta cubrir bien el pollo.
Lleva la cazuela a fuego medio y, cuando empiece a hervir suavemente, cocina durante unos 30 minutos.
Retira del fuego y deja enfriar completamente.
Pasa todo a un recipiente con tapa y guarda en la nevera unas 48 horas antes de consumir para que el escabeche se asiente y los sabores se integren bien.
A la hora de servir, puedes presentar las pechugas enteras o cortadas en tiras.
Consejos para un escabeche perfecto:
Este pollo en escabeche queda todavía mejor de un día para otro. Si puedes prepararlo con antelación, el sabor será mucho más intenso y equilibrado.
Puedes ajustar la cantidad de vinagre según te guste el escabeche más suave o más potente.
También admite otras especias como tomillo, romero o unas semillas de mostaza.
Guárdalo siempre en la nevera y asegúrate de que el pollo quede bien cubierto por el líquido.
Guárdalo siempre en la nevera y asegúrate de que el pollo quede bien cubierto por el líquido.
