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ChupChupChup

Pollo en escabeche con cítricos


Los escabeches caseros son una de esas recetas tradicionales que nunca pasan de moda. Además de ser prácticos y fáciles de preparar, tienen algo especial: con el paso de las horas el sabor mejora todavía más. Este pollo en escabeche con cítricos es perfecto para cocinar con antelación y tener listo en la nevera durante varios días. No es la primera vez que lo comparto, hoy vamos con un toque diferente.

La combinación de naranja, limón y especias aporta un toque fresco y aromático que transforma el escabeche clásico en una versión más ligera y llena de matices. El resultado es un pollo jugoso, lleno de sabor y muy versátil.

Lo mejor de esta receta es que puedes servirla de muchas formas: en ensalada, acompañada de arroz, pasta, verduras o incluso dentro de un bocadillo. Una receta sencilla, de las que siempre apetece repetir.

 

Ingredientes:


2 pechugas de pollo
1 puerro grande
1 cebolla tierna
4 dientes de ajo
1 naranja
2-3hojas de laurel
Pimienta negra en grano
3-4 clavos de olor
200 ml de aceite de oliva virgen extra
100 ml de vinagre blanco
100 ml de vino blanco
Sal

 

Paso a paso:


Empieza limpiando bien las pechugas de pollo y retirando cualquier resto de grasa.
Pela la naranja intentando evitar la parte blanca y corta la piel en tiras finas tipo juliana.
Haz lo mismo con la piel del limón.  
Limpia el puerro y córtalo en rodajas. Pela la cebolla y los ajos y córtalos también.

Coloca todas las verduras en una cazuela amplia junto con las hojas de laurel, la pimienta en grano y los clavos.
Añade las pechugas encima de las verduras y vierte el vino blanco, el vinagre y el aceite de oliva hasta cubrir bien el pollo.

Lleva la cazuela a fuego medio y, cuando empiece a hervir suavemente, cocina durante unos 30 minutos.
Retira del fuego y deja enfriar completamente.

Pasa todo a un recipiente con tapa y guarda en la nevera unas 48 horas antes de consumir para que el escabeche se asiente y los sabores se integren bien.
A la hora de servir, puedes presentar las pechugas enteras o cortadas en tiras.

 

Consejos para un escabeche perfecto:


Este pollo en escabeche queda todavía mejor de un día para otro. Si puedes prepararlo con antelación, el sabor será mucho más intenso y equilibrado.

Puedes ajustar la cantidad de vinagre según te guste el escabeche más suave o más potente. 
También admite otras especias como tomillo, romero o unas semillas de mostaza.

Guárdalo siempre en la nevera y asegúrate de que el pollo quede bien cubierto por el líquido.


Pollo en escabeche con cítricos
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Panecillos fáciles con limón y AOVE


Hay recetas de pan que llenan la cocina de aroma, y estos panecillos fáciles con limón y AOVE son una de ellas. Quedan tiernos, ligeros y con un toque cítrico muy especial, perfecto para acompañar comidas, desayunos o meriendas saladas.

El limón aporta frescor a la masa, mientras que el aceite de oliva virgen extra le da suavidad, aroma y una textura muy agradable. Son panecillos sencillos, ideales si te gusta preparar pan casero sin complicarte demasiado.

Además, puedes hacerlos con masa madre o con levadura, según lo que tengas en casa. También puedes dejar la masa reposando en la nevera durante la noche y hornearlos al día siguiente.

 

Ingredientes:


400 g harina de trigo
100 g harina de fuerza
325 ml agua
150 g masa madre de trigo blanco
o bien 10 g levadura fresca
o 4 g levadura seca
Ralladura de 1 limón
20 ml aceite de oliva virgen extra
11 g sal

 

Cómo hacer los panecillos:


Mezcla en un bol las harinas, el agua y la masa madre. Deja reposar durante 30 minutos. Si no utilizas masa madre, añade la levadura en este paso.
Incorpora el aceite de oliva virgen extra y la sal, y empieza a amasar.

Utiliza el método de amasados cortos: amasa durante 2 minutos y deja reposar 10 minutos. Repite este proceso unas 5 veces.
Antes de terminar el amasado, añade la ralladura de limón y sigue amasando hasta que la masa esté lisa y elástica.

Deja fermentar la masa entre 1 hora y media y 2 horas, dependiendo de la temperatura ambiente. También puedes dejarla en la nevera durante toda la noche y continuar al día siguiente.

Vuelca la masa sobre la encimera, divide en piezas pequeñas y deja reposar 10 minutos.
Forma los panecillos y colócalos sobre un paño enharinado. Deja levar hasta que doblen su volumen, entre 1 y 2 horas aproximadamente.

Precalienta el horno a 250 ºC. Haz un corte en los panecillos y hornéalos con humedad.
A los 5 minutos, baja la temperatura a 200 ºC y hornea durante 12-15 minutos más, hasta que estén dorados.

Déjalos enfriar sobre una rejilla antes de servir.

 
Panecillos fáciles con limón y AOVE


Consejos para que queden perfectos:


Si quieres un sabor más cítrico, puedes añadir la ralladura del limón entero. Si prefieres un toque más suave, utiliza solo medio limón.

El reposo en nevera ayuda a desarrollar mejor el sabor de la masa y facilita la organización, sobre todo si quieres hornear los panecillos al día siguiente.

Para conseguir una corteza ligera y bonita, hornea los primeros minutos con humedad. Puedes poner una bandeja con agua caliente en la base del horno o pulverizar un poco de agua al introducir los panecillos.


Panecillos fáciles con limón y AOVE
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Habas a la catalana receta fácil y tradicional


Un plato de cuchara con sabor a tradición, de los que huelen a cocina de siempre y a fuego lento. Las habas a la catalana son una de esas recetas que nunca fallan: reconfortantes, sabrosas y con ese toque especial de anís y menta que las hace únicas.

La primavera es su mejor momento, cuando las habas están en plena temporada y tienen ese punto tierno y delicado. Es una receta muy agradecida, perfecta para cocinar con calma y disfrutarla sin prisas, ya sea como plato principal o como parte de un menú más completo.

Además, es de esos platos que ganan con el reposo. Al día siguiente están incluso más buenas, con todos los sabores bien integrados. Si te gustan los guisos tradicionales, esta receta te va a encantar.


Ingredientes:


500 g habas desgranadas
1 cebolla tierna
2 dientes de ajo
1 tomate rallado
50 g tocino entreverado
Butifarra negra
Butifarra blanca (opcional)
100 ml licor de anís o moscatel
Bouquet garní o hierbas aromáticas + laurel
1 ramita de menta fresca
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta

 

Cómo hacer habas a la catalana:


En una cazuela, mejor si es de barro, añade un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y sofríe la cebolla y los ajos bien picados durante unos 5 minutos, hasta que estén pochados.

Incorpora el tocino entreverado cortado a dados y deja que se dore ligeramente. Añade el tomate rallado y cocina unos minutos más hasta que el sofrito esté bien integrado.
Agrega el bouquet garní o las hierbas aromáticas junto con la hoja de laurel para aportar todo el aroma al guiso.

Añade las habas, salpimienta al gusto y vierte el licor de anís (o moscatel). Cubre con agua, tapa la cazuela y deja cocer a fuego lento entre 30 y 45 minutos, hasta que las habas estén tiernas.
Mientras tanto, corta la butifarra negra y la blanca en trozos y resérvalas.

Cuando las habas estén casi en su punto, incorpora la butifarra negra para que se caliente sin deshacerse. Añade también la menta fresca para darle ese toque final tan característico.
Rectifica de sal y pimienta si es necesario, apaga el fuego y deja reposar unos minutos antes de servir.


Consejos para unas habas a la catalana perfectas:


Si utilizas habas muy tiernas, el tiempo de cocción será menor. Ajusta el tiempo según el tamaño y la frescura.
El reposo es clave: de un día para otro están aún más sabrosas.
Puedes sustituir el anís por moscatel si prefieres un sabor más suave y dulce.
La menta fresca al final marca la diferencia, no la omitas.


Habas a la catalana receta fácil y tradicional
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Mermelada de fresas con naranja y chía casera


Una mermelada de fresas casera, natural y fácil, con un toque de naranja y semillas de chía. Perfecta para tostadas, yogures o desayunos saludables.

La primavera es temporada de fresones y fresas, y no hay mejor momento para aprovecharlas en recetas sencillas, caseras y llenas de sabor. Cuando están en su punto, dulces y aromáticas, preparar mermelada en casa es casi obligado. Además, es una forma perfecta de alargar su vida y disfrutarlas durante más tiempo.

En esta versión, combinamos las fresas con naranja, que aporta frescura y un toque cítrico delicioso, y semillas de chía, que ayudan a espesar de forma natural sin necesidad de cocciones largas. El resultado es una mermelada ligera, con textura y con un punto diferente de sabor.


Ingredientes:


500 g fresas
Zumo y piel de 1 naranja
120–150 g azúcar
1–2 cucharadas de semillas de chía


Cómo hacer mermelada de fresas con naranja y chía


Lava las fresas, retira el tallo y trocéalas.
Colócalas en un recipiente junto con el azúcar y mezcla bien. Deja reposar unos minutos para que empiecen a soltar su jugo.
Añade el zumo y la piel de naranja y lleva la mezcla al fuego.
Cocina a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que la fruta esté blanda.
Incorpora las semillas de chía y mezcla bien para que se integren.
Cocina unos minutos más hasta que la mermelada empiece a espesar.
Si prefieres una textura más fina, puedes triturarla ligeramente. También puedes dejarla con trozos para una textura más rústica.

Rellena los botes con la mermelada caliente, ciérralos y colócalos boca abajo hasta que se enfríen.
Si quieres conservarla durante más tiempo, puedes hacer el proceso de baño maría.


Consejos:


Ten en cuenta que las semillas de chía siguen espesando al enfriar, así que no dejes la mermelada demasiado densa mientras está caliente.
Puedes ajustar la cantidad de azúcar según el dulzor de las fresas.
Guárdala en la nevera una vez abierta y consúmela en pocos días.


Mermelada de fresas con naranja y chía casera
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Col encurtida fácil casera

Llegan las recetas frescas y primaverales, de las que apetecen cada día un poco más. Hoy utilizo la col, antes de que termine la temporada, para preparar un encurtido fácil que siempre funciona.

Un básico rápido, crujiente y lleno de sabor que no puede faltar cuando empieza el buen tiempo. La col encurtida es de esas preparaciones que siempre viene bien tener en la nevera: fresca, ligera y perfecta para acompañar ensaladas, bowls, tostadas o cualquier plato al que quieras darle un toque especial.

En primavera buscamos comidas más ligeras, pero sin renunciar al sabor. Este encurtido casero es ideal para añadir un toque ácido y aromático a ensaladas, bowls, tostadas o incluso platos de carne o pescado.
Además, es una receta facilísima que se prepara en minutos y mejora con el paso de las horas. Una de esas preparaciones que haces una vez… y repites siempre.

 

Ingredientes:


1 col o repollo
1 cucharada de sal
Vinagre de manzana
Agua
Guindilla, hierbas o especias al gusto
Opcional: 1 cucharadita de azúcar

 

Cómo hacer col encurtida fácil y crujiente:


Corta la col muy fina y lávala bien.
Añade la sal y mezcla durante unos 5 minutos, masajeando la col hasta que empiece a ablandarse y soltar agua.
Deja reposar 10 minutos y repite el proceso de masaje un par de veces más para conseguir una textura más tierna pero crujiente.
Coloca la col en un bote hermético y presiona bien para que quede compacta.
Cubre con una mezcla de mitad vinagre de manzana y mitad agua hasta cubrir completamente. Añade guindilla, hierbas o especias al gusto.
Guarda en la nevera durante al menos 48 horas antes de consumir.

 

Consejos:


Si te gusta un toque más suave, añade una cucharadita de azúcar para equilibrar la acidez.
Puedes variar las especias: semillas de mostaza, pimienta en grano, laurel o ajo le quedan genial.
Aguanta varios días en la nevera, por lo que es perfecta para tener siempre lista.


Col encurtida fácil casera
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Vasitos de galleta caramelizada con crema de queso y fresones


Un postre rápido, cremoso y sin complicaciones, perfecto para esos días en los que te apetece algo dulce sin encender el horno.

Las galletas son una opción ideal para preparar postres fáciles en casa gracias a su sabor intenso y ligeramente especiado. Combinadas con una crema suave de queso y nata, se consigue una textura ligera y cremosa que recuerda a los postres de pastelería.

Además, estamos en temporada de frutas frescas como los fresones, que aportan ese toque ácido que equilibra el dulzor. También puedes adaptarlo con fresas, arándanos o incluso plátano si buscas una versión diferente.

 

Ingredientes:


200 g galletas (he utilizado galletas Lotus)
150 g crema de galleta caramelizada
250 g queso crema 
200 ml nata para montar
Fresones o frambuesas
Cacao puro en polvo

 

Paso a paso:


Tritura las galletas caramelizadas hasta obtener una textura fina y mézclalas con la crema de galleta hasta formar una masa húmeda.
Reparte esta mezcla en la base de los vasitos y presiona ligeramente para que quede compacta.
En un bol, bate el queso crema hasta que esté suave y sin grumos.
Monta la nata aparte y añádela al queso crema con movimientos envolventes para mantener una textura ligera y aireada.

Monta los vasitos alternando capas de crema con la base de galleta. Puedes añadir trocitos de galleta entre capas para un toque crujiente.
Termina con los fresones y espolvorea cacao puro en polvo por encima.
Deja reposar en la nevera al menos 1 hora antes de servir.

 

Consejos:


Si quieres una textura más firme, puedes añadir una cucharada de azúcar glas a la nata al montarla.
Para un extra de sabor, añade una cucharada de crema de galleta dentro de la mezcla de queso.
Puedes prepararlos con antelación y dejarlos en la nevera varias horas, incluso de un día para otro.


Vasitos de galleta caramelizada con crema de queso y fresones
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Pan con cúrcuma tipo chapata


Hacer pan en casa siempre tiene algo especial, y cuando además le damos un toque diferente con cúrcuma, el resultado es todavía más apetecible. Este pan con cúrcuma tipo chapata queda con una corteza crujiente, una miga tierna y un bonito tono dorado que lo hace irresistible desde el primer corte.

Es una receta ideal para quienes disfrutan preparando pan casero sin complicarse demasiado. La cúrcuma aporta color, un aroma suave y un punto distinto que combina muy bien tanto con propuestas saladas como con desayunos sencillos de aceite de oliva, tomate o queso crema.

Estas chapatas caseras son perfectas para acompañar comidas, preparar bocadillos, servir con embutidos o simplemente disfrutar recién hechas. Si te gusta variar en la cocina y probar panes diferentes, esta receta te va a encantar.


Ingredientes:


Para la biga:
100 g de harina panificable
60 g de agua
0,2 g de levadura prensada

Para la masa final:
160 g de biga
400 g de harina panificable
310 g de agua
10 g de sal
2 g de levadura prensada (opcional)
1 cucharadita de cúrcuma


Paso a paso:


Prepara la biga mezclando la harina panificable, el agua y la levadura prensada. Remueve hasta integrar bien todos los ingredientes y deja reposar a temperatura ambiente entre 12 y 16 horas.

Al día siguiente, coloca en un bol 160 g de la biga junto con la harina, el agua, la sal, la levadura opcional y la cúrcuma. Mezcla todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea.
Haz un amasado enérgico durante 2 o 3 minutos y deja reposar la masa entre 15 y 20 minutos.
Repite el amasado y realiza un pliegue tipo pañuelo. Deja reposar de nuevo entre 15 y 20 minutos. Repite este proceso hasta completar 3 tandas.
Deja fermentar la masa en un bol tapado durante 3 horas a temperatura ambiente. Durante la fermentación, haz pliegues tipo pañuelo al cumplirse la primera y la segunda hora.

Vuelca la masa sobre una mesa bien enharinada y córtala en piezas, procurando no desgasificarla para conservar una miga más aireada.
Coloca las piezas sobre papel de hornear y deja fermentar unos 30 minutos a unos 25 ºC.
Hornea con vapor a 240 ºC. Pasados 10 minutos, baja la temperatura a 225 ºC y continúa el horneado entre 20 y 30 minutos más, hasta que las chapatas estén bien doradas.
Saca el pan del horno y deja enfriar sobre una rejilla antes de servir.

Pan con cúrcuma tipo chapata

Consejos:

Si quieres un sabor más intenso, puedes ajustar ligeramente la cantidad de cúrcuma, pero sin excederte para que no domine demasiado el conjunto.

La levadura de la masa final es opcional y puede ayudarte si quieres asegurar una fermentación algo más activa.

Este pan queda delicioso con aceite de oliva virgen extra, tomate, quesos suaves, hummus o incluso para preparar bocadillos diferentes.

 

Pan con cúrcuma tipo chapata

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Crema de alcachofas casera


Las alcachofas están en uno de sus mejores momentos del año, y eso se nota en su sabor y textura. Aprovechar la temporada es siempre la mejor opción para disfrutar de recetas sencillas, saludables y llenas de matices. 

Una de las preparaciones más agradecidas es esta crema de alcachofas suave, perfecta para los días en los que buscamos platos reconfortantes y fáciles de preparar.
Se puede elaborar con alcachofas frescas, que aportan un sabor más intenso y natural, pero también es una receta muy práctica si utilizamos alcachofa congelada o en conserva.

Es ideal como primer plato o cena ligera, y además admite muchos acompañamientos que le dan un toque especial.


Ingredientes:


2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla morada
5–6 alcachofas frescas
1 patata pequeña
700 ml de caldo de verduras o pollo suave
50 ml de nata o leche evaporada
Sal
Pimienta
Unas gotas de limón

Cómo preparar crema de alcachofas:


Limpiar y trocear las alcachofas. Añadir unas gotas de limón para evitar que se oxiden.
Pelar y trocear la patata y la cebolla.
En una batidora tipo robot de cocina o en una olla, añadir la cebolla, las alcachofas, la patata, el caldo, el aceite de oliva, la sal y la pimienta.
Cocer durante unos 20 minutos, hasta que las verduras estén bien tiernas.
Triturar hasta obtener una crema fina y homogénea.
Incorporar la nata o leche evaporada y mezclar bien. Ajustar de sal si es necesario.

Consejos para una crema perfecta:


Si quieres una textura todavía más suave, puedes pasar la crema por un colador o chino.
Añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir potencia el sabor.
Puedes acompañarla con jamón crujiente, picatostes o frutos secos tostados para aportar contraste de texturas.

Crema de alcachofas casera

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Tartaletas de fruta y crema pastelera


Las tartaletas de crema pastelera y fruta son uno de esos postres que siempre apetecen. Son ligeras, vistosas y muy versátiles, perfectas para preparar cuando tenemos fruta de temporada en casa y queremos darle una salida dulce y especial.

En primavera y verano es ideal aprovechar fresones, kiwi, mandarina o cualquier otra fruta fresca que tengamos a mano. Además, esta receta permite muchas opciones: se puede preparar con masa quebrada o hojaldre, casero o comprado, y también podemos recurrir a preparados para la crema pastelera si queremos simplificar el proceso.

El resultado es un postre fácil y resultón, perfecto tanto para una comida especial como para una merienda diferente. Prepararlas en formato individual las hace aún más prácticas y atractivas.

Ingredientes:


400 g de masa quebrada o tartaletas individuales
Fruta de temporada al gusto
Mermelada o almíbar para pincelar

Para la crema pastelera
250 ml de leche entera
2 yemas de huevo
15 g de fécula o almidón de maíz tipo maicena
1 palito de canela
La piel de un limón
La piel de una naranja
½ cucharadita de esencia de vainilla
45 g de azúcar
1 huevo


Cómo hacer tartaletas de crema pastelera y fruta:


Preparación de la crema pastelera

Separamos 50 ml de leche en un bol e incorporamos la fécula de maíz. Mezclamos bien y reservamos.
En otro bol mezclamos el azúcar y el huevo y batimos hasta que espumen. Reservamos.
Calentamos el resto de la leche con la piel de limón y naranja, la esencia de vainilla y la canela.
Cuando empiece a hervir, retiramos el cazo del fuego y dejamos que se temple antes de añadir la mezcla de huevo y azúcar.
Mezclamos bien hasta obtener una crema homogénea.
Volvemos a poner el cazo al fuego y añadimos la leche con la maicena diluida.
Removemos constantemente hasta que la crema espese.
Retiramos del fuego y seguimos removiendo hasta obtener una textura fina y sin grumos.
Reservamos en un bol y removemos de vez en cuando hasta que enfríe para evitar que se forme costra.
Podemos guardarla en la nevera tapada con papel film hasta el momento de usar.

Preparación de las bases de masa quebrada

Extendemos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada con ayuda de un rodillo.
Recortamos círculos algo mayores que el diámetro de los moldes.
Forramos los moldes con la masa, recortamos el exceso y pinchamos la base con un tenedor.
Horneamos durante unos 12-14 minutos hasta que estén ligeramente doradas.
Dejamos templar sobre una rejilla antes de desmoldar y enfriar completamente.

Montaje de las tartaletas

Colocamos la crema pastelera en una manga y rellenamos cada base.
Distribuimos por encima la fruta troceada al gusto.
Pincelamos la superficie con mermelada o almíbar para aportar brillo y mejor conservación.

Consejos:

Puedes variar la fruta según la temporada o combinar varios colores para un resultado más vistoso.
Si quieres un acabado más crujiente, puedes pincelar las bases con clara de huevo antes de hornear.
También puedes aromatizar la crema con vainilla natural o sustituir parte de la leche por nata para una textura más cremosa.


Tartaletas de fruta y crema pastelera

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Ensalada templada de bacalao confitado con aguacate y tomates cherry


El bacalao es uno de esos ingredientes que siempre apetece tener a mano en la cocina. Su sabor suave y su textura delicada hacen que combine muy bien tanto en platos más tradicionales como en recetas ligeras y llenas de matices. En ensaladas templadas funciona especialmente bien, porque aporta ese punto sabroso que convierte un plato sencillo en una receta muy completa.

En esta propuesta, además, el aceite de oliva virgen extra tiene un papel protagonista. No solo sirve para cocinar, sino que se convierte en el alma del plato, aportando aroma, suavidad y personalidad. Para esta receta utilizo AOVE Arbequina de Trujal de Tudela, una variedad perfecta para confitar por su perfil suave y ligeramente afrutado.

El resultado es una ensalada templada con bacalao jugoso, tomates cherry llenos de sabor y la cremosidad del aguacate. Una receta fácil, equilibrada y muy agradable para cualquier época del año.


Ingredientes:


Aceite de oliva virgen extra Arbequina de Trujal de Tudela
Tomates cherry rojos y amarillos
2-3 dientes de ajo pelados
1 buena rama de tomillo
Pimientas variadas en grano
Bacalao desmigado o 1 lomo de bacalao desalado
1 aguacate maduro
Pan tostado
Hierbas aromáticas al gusto
Sal (solo si fuese necesario)

 

Paso a paso:


Pon los tomates cherry en un cazo con los ajos pelados, la rama de tomillo y las pimientas en grano.
Cúbrelos con aceite de oliva virgen extra y cocina a fuego muy suave. El aceite no debe hervir en ningún momento.
Deja que los tomates se confiten durante unos 20-25 minutos, hasta que estén tiernos y aromáticos.

Coloca el bacalao en otro recipiente y cúbrelo también con aceite.
Confítalo a baja temperatura durante unos 8-10 minutos, manteniendo el aceite aproximadamente entre 60 y 65 ºC. Es importante que el aceite no hierva.
 
Pela el aguacate y córtalo en láminas o dados.
Para montar el plato, coloca una base de aguacate.
Añade el bacalao confitado con un poco de su aceite.
Reparte los tomates cherry confitados por encima.
Termina con hierbas aromáticas al gusto y acompaña con pan tostado crujiente.


Consejos:


Si utilizas lomo de bacalao, puedes separarlo en lascas una vez confitado para conseguir una textura más jugosa.
El aceite utilizado para confitar queda muy aromático, así que puedes aprovecharlo para aliñar la ensalada justo antes de servir.
Si te gusta el contraste fresco, unas gotas de limón o un poco de ralladura quedan muy bien al final.

 
Ensalada templada de bacalao confitado con aguacate y tomates cherry
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Torrijas rellenas de crema de turrón


Las torrijas son uno de los dulces más tradicionales de la cocina española cuando llega la Cuaresma y la Semana Santa. Durante estas semanas es habitual prepararlas en casa como receta de aprovechamiento, utilizando pan del día anterior o pan especial para torrijas.

Aunque la versión más clásica nunca falla, también hay muchas formas de darles un toque diferente: desde las torrijas rellenas de chocolate hasta esta versión que traigo hoy. Una receta que tenía guardada desde las fiestas navideñas y que ahora recupero para estos días de Cuaresma.

En esta ocasión, las preparo con un relleno de crema de turrón que les aporta un punto cremoso y muy especial. Además, es una idea perfecta para aprovechar ese turrón que a veces queda en casa después de las fiestas y darle una segunda vida en forma de postre casero.

El resultado son unas torrijas jugosas por dentro, doradas por fuera y con un sabor suave y delicioso. Perfectas para servir templadas como postre o para acompañar un café en una merienda especial.


Ingredientes:


1 barra de brioche para torrijas
500 ml de leche
Piel de naranja
1 ramita de canela
Crema de turrón
2 huevos
Azúcar
Canela en polvo
Aceite para freír


Cómo hacer torrijas con crema de turrón paso a paso:


Infusiona la leche con la piel de naranja y la ramita de canela. Cuando empiece a hervir, apaga el fuego y deja reposar unos minutos para que se aromatice bien.
Corta el brioche en rebanadas del mismo grosor.
Pon una cucharada de crema de turrón sobre una rebanada y cúbrela con otra, formando un librito.
Coloca las torrijas en una fuente, cuela la leche infusionada y viértela por encima. Déjalas reposar unos 4 o 5 minutos por cada lado para que queden bien impregnadas.
Escúrrelas ligeramente para retirar el exceso de líquido y pásalas por huevo batido.
Calienta abundante aceite en una sartén y fríelas con cuidado, dándoles la vuelta cuando estén doradas.
Retíralas y déjalas sobre papel absorbente.
Sírvelas templadas espolvoreadas con azúcar y canela al gusto.
   

Consejos para que queden perfectas:


Si utilizas pan ligeramente asentado, absorberá mejor la leche y las torrijas quedarán más jugosas.
La crema de turrón puede sustituirse por turrón blando triturado con un poco de leche o nata.
Puedes servirlas también con un poco de miel por encima si te gustan aún más golosas.


Torrijas rellenas de crema de turrón


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Tartitas de alcachofa y queso de Mahón al horno


Las alcachofas están en plena temporada durante los meses de invierno y principios de primavera, y es uno de esos ingredientes que en la cocina dan muchísimo juego. Con su sabor ligeramente intenso y su textura suave cuando se cocinan, son perfectas para preparar platos sencillos pero llenos de carácter.

En esta receta preparo unas tartitas individuales de alcachofa utilizando tortillas de trigo como base. Es una solución rápida y muy práctica para hacer una especie de quiche exprés sin necesidad de preparar masa. El resultado: crujientes por fuera y cremosas por dentro.

Además, el queso de Mahón aporta ese punto ligeramente intenso que combina de maravilla con la alcachofa. Puedes prepararlas con alcachofa fresca, congelada o incluso de conserva si quieres simplificar todavía más la receta.


Ingredientes:


Tortillas de trigo (1 por molde individual)
400 g de alcachofa troceada
2 puerros
120 g de queso de Mahón en dados
4 huevos
200 ml de nata líquida
Aceite de oliva
Sal
Pimienta
Tomillo (opcional)


Cómo hacer tartitas de alcachofa paso a paso:


Limpia y corta los puerros en rodajas finas. En una sartén con un poco de aceite de oliva, sofríelos a fuego medio hasta que empiecen a quedar blandos.
Añade la alcachofa troceada. Puedes usar alcachofa fresca, congelada o en conserva. Cocina todo junto unos minutos hasta que quede un sofrito meloso. Salpimienta y deja templar.

Prepara las tortillas de trigo haciendo pequeños cortes desde el borde hacia el centro, como si fueran radios. Esto ayudará a que se adapten mejor al molde.
Coloca cada tortilla en un molde individual de horno, presionando suavemente para que forme un cuenco.
Reparte el sofrito de puerro y alcachofa en cada tortilla y añade los dados de queso de Mahón.
Bate los huevos con la nata líquida, añade sal y pimienta, y reparte la mezcla en cada tartita.

Hornea en el horno precalentado a 200 ºC durante unos 25–30 minutos, hasta que el relleno esté cuajado y la superficie ligeramente dorada.


Consejos para que queden perfectas:


Si utilizas alcachofas frescas, puedes añadir unas gotas de limón al limpiarlas para evitar que se oxiden.
El queso de Mahón puede sustituirse por otros quesos con personalidad como Idiazábal o un buen curado.
Añadir un poco de tomillo o romero fresco antes de hornear les da un aroma delicioso.

Tartitas de alcachofa y queso de Mahón al horno


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Receta de hinojo al horno con queso azul y frutos secos


El hinojo es una de esas verduras que muchas veces pasan desapercibidas, pero cuando están de temporada merece mucho la pena darles protagonismo en la cocina. 

Su sabor ligeramente anisado y su textura suave después de hornearlo lo convierten en un ingrediente perfecto para preparar platos sencillos pero llenos de personalidad.

Una forma muy fácil de cocinarlo es al horno, donde se vuelve tierno y ligeramente caramelizado. En esta receta lo combinamos con queso azul, que aporta cremosidad y carácter, y con frutos secos que añaden ese contraste crujiente que hace el plato todavía más interesante. Una propuesta ideal como guarnición diferente o incluso como plato ligero para una cena.

Si te gustan las verduras cocinadas de forma sencilla, también puedes probar otras recetas de verduras al horno donde el sabor del producto de temporada es el protagonista.


Ingredientes:


2 bulbos de hinojo
100 g de queso azul
2 cucharadas de yogur natural o crema de leche
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta
Hierbas frescas al gusto (tomillo o romero)
Frutos secos al gusto (almendras, pistachos…)
Hojas de hinojo para decorar
 

Preparación:


Precalienta el horno a 200 °C.
Limpia los bulbos de hinojo, retira las capas exteriores si están duras y córtalos en cuñas.
Coloca el hinojo en una bandeja de horno y rocíalo con el aceite de oliva. Añade sal, pimienta y las hierbas frescas.
Hornea durante unos 20-25 minutos, hasta que el hinojo esté tierno y ligeramente dorado.
Mientras tanto, mezcla el queso azul con el yogur natural o la crema de leche hasta obtener una crema suave.
Saca la bandeja del horno y reparte la mezcla de queso azul por encima del hinojo.
Añade los frutos secos troceados para aportar un toque crujiente.
Vuelve a introducir la bandeja en el horno y gratina durante unos 5 minutos, hasta que el queso esté fundido y burbujeante.

Al sacarlo del horno, decora con unas hojas frescas de hinojo y sirve inmediatamente.


Consejos para preparar el hinojo al horno:


El hinojo queda especialmente sabroso cuando se hornea hasta que empieza a caramelizar ligeramente en los bordes. Si prefieres un sabor más suave, puedes sustituir el queso azul por un queso cremoso tipo gorgonzola dulce o incluso un poco de queso de cabra.

También puedes variar los frutos secos según lo que tengas en casa: almendras, avellanas o pistachos funcionan muy bien y aportan ese toque crujiente que contrasta con la cremosidad del queso.


Receta de hinojo al horno con queso azul y frutos secos
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Bizcocho de espinacas casero con cobertura de queso crema


Si hay una verdura que ahora mismo encontramos fresca y en su mejor momento, esa es la espinaca. Tierna, de hoja brillante y con un sabor suave que no invade, es perfecta para salteados, tortillas, cremas… y sí, también para repostería. 
Porque cuando la trituras, no solo aporta humedad natural, sino un color verde espectacular que convierte cualquier masa o bizcocho en una sorpresa.

Este bizcocho de espinacas es de esas recetas que enamoran al primer corte. Jugoso, fácil y con un punto cítrico gracias al limón, es ideal para un desayuno especial, una merienda diferente o incluso para sorprender en casa cuando nadie espera que ese verde tan bonito venga de una verdura.

Y con la cobertura de queso crema, ya te aviso: vuela.


Ingredientes:


350 g de espinacas frescas
3 huevos L
100 g de azúcar
240 g de aceite de girasol
280 g de harina de repostería
3 cucharaditas de levadura en polvo
Ralladura de 1 limón
150 g de nueces peladas (y algunas más para decorar)

Cobertura:
200 g de queso crema
40 g de azúcar
60 g de leche semidesnatada
 

Cómo hacer bizcocho de espinacas:


Lava bien las espinacas, sécalas y tritúralas hasta obtener un puré fino y homogéneo. Reserva.
Bate los huevos hasta que blanqueen y doblen su volumen. Añade el azúcar y sigue batiendo un par de minutos más, hasta que la mezcla esté aireada.
Incorpora el aceite poco a poco, sin dejar de batir.
Añade el puré de espinacas y la ralladura de limón. Mezcla hasta que todo quede perfectamente integrado.
Incorpora la harina y la levadura previamente tamizadas. Mezcla con suavidad, lo justo hasta conseguir una masa homogénea.
Añade las nueces troceadas y mezcla ligeramente.
Vierte la masa en un molde previamente engrasado.
Hornea a 165 ºC durante 55–60 minutos. Comprueba con un palillo que sale limpio antes de sacar.
Retira del horno, deja reposar unos minutos, desmolda y deja enfriar completamente sobre una rejilla.

Preparación de la cobertura:
Bate el queso crema hasta que esté cremoso.
Disuelve el azúcar en la leche y añádelo al queso.
Bate de nuevo hasta obtener una crema lisa y sin grumos.
Vierte la cobertura sobre el bizcocho frío y decora con unas nueces enteras por encima.

Si quieres un toque diferente, puedes añadir una pizca de canela o sustituir parte de las nueces por almendras.

Guarda el bizcocho en la nevera si lleva cobertura, pero sácalo un rato antes de servir para que esté más tierno.
 

Bizcocho de espinacas casero con cobertura de queso crema
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Zurrukutuna, sopa tradicional con pan y bacalao


Cuando el frío aprieta, nada mejor que una sopa que te abrace desde dentro. La zurrukutuna es uno de esos clásicos que combinan sencillez, tradición y sabor en cada cucharada. La descubrí gracias a Eva de @gourmetbilbao y a @sukalkei, y no pude resistirme a prepararla: pan, ajo y bacalao se convierten en una auténtica explosión de sabor que invita a repetir.

Esta sopa es ideal para aprovechar pan del día anterior y convierte ingredientes humildes en un plato lleno de historia. Además, es rápida de preparar y perfecta para cualquier día de invierno. Puedes acompañarla con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un poco más de pan para mojar… y tendrás un momento reconfortante asegurado.

Si buscas una receta que combine tradición, sabor y facilidad, esta zurrukutuna es tu aliada. Vamos a la cocina.


Ingredientes:


12–15 rebanadas finas de pan del día anterior
5–6 dientes de ajo
100 ml de aceite de oliva virgen 
1–1,5 L de caldo de pescado o agua caliente
1 cucharadita de pimentón picante
2 huevos a temperatura ambiente
250 g de bacalao desalado en lascas
Sal al gusto


Preparación paso a paso:


Calienta el aceite de oliva y dora los ajos pelados. Reserva.
En el mismo aceite, dora suavemente el pan hasta que tome color y sabor.
Añade los ajos, el pimentón y el caldo. Cocina 15 minutos a fuego bajo.
Sala al gusto y agrega el bacalao, dejando que se cocine 1 minuto.
Separa las claras de las yemas. Incorpora las claras y cuaja removiendo suavemente.
Añade las yemas fuera del fuego y mezcla con cuidado. 

Lista para servir bien calentita.
Un chorrito de aceite de oliva extra elevan la experiencia al máximo.


Zurrukutuna, sopa tradicional con pan y bacalao

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Compota de manzana saludable con yogur y frutos secos


La manzana es una de esas frutas que nunca faltan en casa. Es de temporada buena parte del año, económica, versátil y perfecta para preparar postres sencillos que sientan bien. Al horno, salteada, en bizcochos o en compota… siempre funciona.

Hoy te traigo una versión muy fácil y resultona: compota de manzana casera con base de yogur y frutos secos. Un postre ideal para variar con diferentes frutos ya que, combinados con la manzana cocida, aportan un dulzor natural delicioso.

El resultado es cremoso, suave y reconfortante. Perfecto para después de comer o incluso como desayuno o merienda. Puedes utilizar azúcar o endulzante al gusto.

El resultado es un postre cremoso, natural. Además, aguanta muy bien en la nevera, así que puedes preparar más cantidad y tenerlo listo para varios días.


Ingredientes:


3-4 manzanas
Un chorrito de agua
Unas gotas de limón
4-5 orejones
Un puñadito de pasas
1 yogur natural (o griego si lo quieres más cremoso)
Canela al gusto (opcional)


Cómo hacer compota de manzana con yogur:


Pela las manzanas si lo prefieres (también puedes dejar la piel si son ecológicas y están bien lavadas). Córtalas en trozos medianos y añade unas gotas de limón para evitar que se oxiden.

Coloca las manzanas en un cazo con un chorrito de agua y, si te gusta, una ramita de canela.
Cocina a fuego medio-bajo hasta que estén blanditas. Si lo necesitas, puedes añadir azúcar, pero normalmente no hace falta.
Incorpora las pasas y los orejones troceados. Deja cocer unos minutos más, a fuego lento, hasta que todo esté tierno y bien integrado.
 
Tritura ligeramente si quieres una textura más fina o deja algunos trocitos para que tenga más cuerpo.
Sirve la compota templada o fría sobre una base de yogur natural batido. Termina con un poco de canela espolvoreada por encima.

Compota de manzana saludable con yogur y frutos secos
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Estofado de ternera con hinojo y zanahoria


No hay nada como un buen estofado de ternera hecho sin prisas. De los que empiezan con un buen sofrito, siguen con el clásico chup-chup y terminan con una salsa espesa que pide pan a gritos. Este estofado de ternera con hinojo y zanahoria es uno de esos platos que huelen a hogar.

El hinojo, que está en su mejor momento durante los meses más frescos, aporta un toque ligeramente anisado y fresco que equilibra la intensidad de la carne. Si normalmente lo usas en ensaladas o asado al horno, te animo a probarlo en guisos: se vuelve suave, meloso y lleno de matices. 

Combinado con zanahoria y guisantes, conseguimos un plato completo, sabroso y muy equilibrado.
En esta receta he utilizado AOVE Koroneiki de Trujal de Tudela, ideal para cocinar a fuego lento gracias a su estabilidad y su sabor equilibrado. 

El resultado es un estofado tradicional con un toque diferente gracias al hinojo, lleno de sabor y perfecto para preparar con antelación, ya que de un día para otro está todavía más bueno.


Ingredientes:


500 g de ternera para estofar
1 cebolla grande
1 bulbo de hinojo
2 dientes de ajo (opcional)
1 vasito de vino blanco o tinto (unos 100 ml)
2 cucharadas de sofrito de tomate o 1 cucharada de tomate concentrado (también puedes usar 1 cucharadita de pimentón)
2-3 zanahorias medianas
100 g de guisantes
500-700 ml de caldo de carne o agua (lo suficiente para cubrir la carne)
Sal al gusto
Pimienta negra al gusto
3-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra


Elaboración paso a paso:


En una cazuela amplia, calentamos un buen chorro de AOVE Koroneiki.
Añadimos la ternera cortada en dados y la sellamos bien por todas partes hasta que esté dorada. La retiramos y reservamos.
En el mismo aceite, incorporamos la cebolla cortada en juliana y la pochamos lentamente hasta que esté transparente y ligeramente dorada.
Cortamos el bulbo de hinojo en tiras o dados y lo añadimos a la cazuela. Si te gusta el sabor del ajo, incorpora un par de dientes picados.
Vertemos el vino y dejamos que reduzca unos minutos para que evapore el alcohol.
Volvemos a añadir la carne a la cazuela y mezclamos bien con el sofrito.
Incorporamos un par de cucharadas de sofrito de tomate (mejor si es casero). También puedes usar tomate concentrado o un toque de pimentón para potenciar el sabor.
Cubrimos con caldo o agua y dejamos cocinar a fuego medio-bajo. El tiempo dependerá del tipo de carne, pero lo importante es mantener el chup-chup suave hasta que esté bien tierna. Rectificamos de sal y pimienta.
Cuando la carne esté casi en su punto, añadimos la zanahoria en rodajas y los guisantes. Cocinamos unos minutos más hasta que las verduras estén tiernas y la salsa haya espesado.
 

Estofado de ternera con hinojo y zanahoria
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Torta de chicharrones casera


El "Dijous gras" Jueves Lardero, no estaría completo sin una buena "coca de llardons"en la mesa. Este clásico de nuestra gastronomía no puede faltar en los días de carnavales y verbenas. 
Este año la preparo con masa de pan, en lugar de la clásica coca con hojaldre y chicharrones.

Si eres de los que disfrutan cocinando y probando versiones tradicionales con un toque propio, esta receta te va a encantar. La combinación de chicharrones, azúcar y especias hace que cada bocado sea irresistible, y lo mejor: se prepara de manera sencilla en casa. Receta adaptada del libro “Panes de pueblo”.

Además, esta receta es perfecta para anticiparte al día de la celebración: puedes preparar la masa con antelación, dejarla reposar en frio unos horas o una noche y tener unas tortas listas al día siguiente.


Ingredientes:


Para la masa de pan:
310 g harina panificable 
180 g agua
6 g sal
1 g levadura fresca

Para la masa final:
500 g de masa de pan (preparada con los ingredientes anteriores)
150 g chicharrones
150 g azúcar
2 cdtas canela molida
1 cdita anís en grano (matalahúva)
Azúcar para espolvorear
Opcional: un poco de manteca de cerdo


Preparación:


Prepara la masa de pan:
En un bol mezcla la harina, el agua, la sal y la levadura fresca. Amasa hasta obtener una textura homogénea y elástica. Deja fermentar al menos 4-5 horas, según la temperatura ambiente, o fermenta 2 horas y guarda la masa en la nevera hasta el día siguiente.

Prepara el relleno:
Mezcla los chicharrones con el azúcar, la canela y el anís en grano. Remueve bien o tritura ligeramente para que el azúcar y las especias se impregnen de los aromas de los chicharrones.

Incorpora los chicharrones a la masa:
Añade la mezcla de chicharrones a la masa y mezcla con cuidado hasta que todo quede bien integrado. Si quieres, añade un poco de manteca de cerdo para dar más jugosidad. Deja reposar 30 minutos para que se asienten los aromas y la textura.

Forma las tortas:
Divide la masa en porciones de 100 g y forma bolas con las manos. Coloca cada bola sobre papel de hornear y aplástala suavemente hasta formar tortas de aproximadamente 1 cm de grosor.

Reposo y horneado:
Deja reposar las tortas 30 minutos a temperatura ambiente. Espolvorea con azúcar para un acabado dulce y crujiente. 
Precalienta el horno a 200 °C (calor arriba y abajo, sin vapor) y hornea durante 30 minutos o hasta que estén doradas y crujientes.

Deja enfriar sobre una rejilla antes de servir. 


Torta de chicharrones casera
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Patatas con sepia y chorizo, guiso tradicional y sabroso


Hay platos que se cocinan a fuego lento y se disfrutan sin prisas, con pan cerca y buena compañía. Estas patatas con sepia y chorizo son justo eso: una receta de cuchara reconfortante, melosa y llena de sabor, de las que apetecen cuando buscamos algo casero y que huela a cocina de siempre.

La combinación de la sepia con el chorizo puede sorprender, pero funciona de maravilla. El mar y la montaña se dan la mano en un guiso sencillo, donde el chorizo de Zamora aporta un punto potente y especiado que lo cambia todo, mientras las patatas absorben el caldo y quedan tiernas y sabrosas.

Además, es una receta agradecida, fácil de preparar y perfecta para dejar hecha con antelación, porque como ocurre con muchos guisos… de un día para otro está todavía mejor.


Ingredientes:


3 patatas medianas
1 sepia grande o 2 pequeñas
1 trozo de chorizo 
3 tomates maduros
1 pimiento verde
1 cebolla
2 dientes de ajo
2 hojas de laurel
1 cucharada de pimentón dulce
1 vasito de vino blanco (opcional)
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta
Fumet de pescado casero (o uno de buena calidad)


Cómo hacer patatas con sepia y chorizo:


Limpia bien la sepia y córtala en trozos medianos. Reserva.
Pela y pica la cebolla y los ajos. Lava el pimiento y córtalo en dados pequeños. Ralla los tomates.
Pela las patatas y cháscalas en trozos grandes para que suelten almidón y el guiso quede más meloso.
En una cazuela amplia, añade un buen chorro de aceite de oliva y sofríe la cebolla, el ajo y el pimiento a fuego medio hasta que estén blanditos.
Incorpora el pimentón, remueve rápidamente para que no se queme y añade el tomate rallado. Cocina unos minutos hasta que el sofrito esté bien concentrado.
Añade el chorizo cortado en rodajas y dale unas vueltas para que suelte su sabor.
Si lo usas, añade el vino blanco y deja que evapore el alcohol.
Incorpora las patatas y la sepia, remueve un par de minutos para que se impregnen bien del sofrito.
Cubre con fumet de pescado, añade las hojas de laurel y cocina a fuego medio hasta que las patatas estén tiernas.
Ajusta de sal y pimienta, deja reposar unos minutos… y sirve bien caliente.

Este guiso gana mucho con el reposo, así que si lo preparas con antelación y lo recalientas al día siguiente, estará aún más sabroso.


Patatas con sepia y chorizo, guiso tradicional y sabroso
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Receta de trinxat de la Cerdanya


No es la primera vez que preparo este clásico de nuestra cocina tradicional catalana, y cada vez que lo hago me recuerda por qué es un plato tan querido: sencillo, reconfortante y con un sabor que te acompaña hasta el último bocado.

Hoy toca trinxat de col y patata, un plato humilde pero lleno de sabor, perfecto para estos días de invierno, cuando los aromas de la cocina de casa invitan a sentarse y disfrutar. 

Si no encuentras la clásica col de invierno, la puedes hacer con otro tipo de col de temporada, lo mismo pasa con las patatas. Lo puedes hacer con otro tipo de patata.
Aquí te dejo cómo prepararlo en casa:


Ingredientes:


½ col de invierno
2 patatas medianas (Trumfos)
2-3 rodajas de butifarra negra por persona
4 tiras de panceta
2-3 dientes de ajo
1 vaso de vino rancio
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta


Cómo preparar el trinxat:


Hervir la col troceada con un poco de sal y, a los 30 minutos, añadir las patatas en dados. Cocinar hasta que todo quede bien tierno.
En una sartén, dorar la panceta a fuego lento y reservar.
Con la misma grasa, sofreír los ajos laminados y marcar unas rodajas de butifarra negra.
Escurrir la col y las patatas, aplastar con unas varillas y volver a la sartén con los embutidos y los ajos.
Rectificar de sal y pimienta y trinxar a fuego lento hasta que se evapore el líquido y la mezcla quede con forma de tortilla.
Servir con la panceta y la butifarra por encima.


Receta de trinxat de la Cerdanya

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Tacos de calçots con butifarra


Si creías que los calçots solo se comen a la brasa, prepárate para sorprenderte. Esta receta convierte la tradición en innovación, transformando estos tiernos tallos en el corazón de unos tacos irresistibles. Perfecta para quienes quieren una cena rápida, sabrosa y con un toque diferente.

Los calçots de temporada aportan dulzura y textura, mientras que la butifarra añade jugosidad y sabor intenso. Para darle un extra de magia, utilizo el aceite de oliva virgen extra Arróniz de @trujaldetudela que resalta todos los sabores.

Además, estos tacos son muy versátiles: puedes adaptarlos a tu gusto con más o menos salsa, queso o un toque de tomate fresco, logrando siempre un plato lleno de color y sabor.

La salsa para calçots puedes comprarla ya hecha o prepararla en casa. Aquí tienes la receta de salsa para calçots, por si la quieres hacer.


Ingredientes:


4–5 calçots
1 butifarra de pagès
Aceite de oliva virgen extra
Salsa para calçots
Queso rallado
6–8 tortillas para tacos
Tomate cortado a daditos
Perejil fresco


Preparación paso a paso:


Limpia los calçots, retira la primera capa y córtalos en trozos manejables.
Saltéalos con un buen chorro de aove hasta que queden bien caramelizados.
En otra sartén, sofríe la butifarra desmenuzada. Cuando esté dorada, añade un par de cucharadas de salsa para calçots, mezcla bien y reserva.
Calienta las tortillas y, si quieres, añade un poco de queso rallado en la base.

Monta los tacos: coloca primero los calçots caramelizados, luego la butifarra jugosa y un poco de tomate fresco.
Termina con más salsa para calçots y perejil picado.
Sirve de inmediato y disfruta de unos tacos llenos de sabor. 


Tacos de calçots con butifarra
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Pudín de pan con caramelo


El pudín de pan es una de esas recetas de toda la vida que nunca fallan. Nació como receta de aprovechamiento y, con el paso del tiempo, se ha convertido en un postre clásico que gusta a todo el mundo. Ideal para dar salida a restos de pan o bollería que se van quedando en la despensa y que da pena tirar.

Además de ser sencillo, este pudín tiene ese sabor reconfortante que nos recuerda a la cocina de casa. Con ingredientes básicos y sin complicaciones, puedes preparar un postre casero perfecto tanto para el día a día como para llevar a la mesa cuando hay invitados.

En esta versión lo hacemos en moldes individuales, más prácticos para servir y con una presentación bonita. Se puede comer frío o templado, solo o acompañado de nata montada, helado o fruta fresca.


Ingredientes:


400 ml de leche entera
4 huevos
130 g de pan duro o restos de bollería
120 g de azúcar
80 g de azúcar para el caramelo
2 o 3 cucharadas de agua
Vainilla (opcional)
Hojitas de menta fresca


Cómo hacer pudín de pan en moldes individuales:


Trocea el pan duro o la bollería y colócalos en un bol amplio. Calienta ligeramente la leche y viértela por encima. Deja reposar unos 15 minutos para que el pan se empape bien.
Mientras tanto, prepara el caramelo. Pon el azúcar junto con el agua en un cazo y llévalo al fuego medio sin remover. Cuando empiece a tomar un color dorado, retíralo con cuidado.
Reparte el caramelo en el fondo de los moldes individuales, cubriendo bien la base.
En otro bol, bate los huevos y añade el azúcar. Incorpora el pan remojado junto con toda la leche y mezcla hasta obtener una masa homogénea. Si te gusta, añade un poco de vainilla.

Precalienta el horno a 180 ºC.
Rellena los moldes con la mezcla y colócalos en una bandeja de horno. Hornea durante 20–25 minutos, hasta que al tocar la superficie notes que está firme.
Saca los moldes del horno y deja reposar unos minutos antes de desmoldar.
Sirve el pudín frío o templado, solo o acompañado de nata, helado o fruta, o unas hojitas de menta fresca.




Receta que va directa al proyecto-iniciativa de Marisa 1+/-100 despercicio 0. 


Pudín de pan con caramelo
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